Recopilas las páginas de tu biografía como si de lágrimas se tratara, las sensaciones, las emociones disipadas que sin embargo han dejado su impronta, las danzas y bailes por las hojas en busca de un interlineado donde orquestar tu futuro.
Lo que tienes entre manos sorprende por su fecunda frescura y vivacidad, y te sientes de repente colmada de ganas de vivir, y te asomas a esa vida como a una ventana donde se presencia un paisaje maravilloso de vibrantes verdes y suaves naranjas, de caminos de agua y montañas de guijarros.
Finalmente te das cuenta de lo que es la vida. Y la vida eres tú. Estás mirando a tu propio rostro.


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