Hay días en los que te invade la sorpresa de que tras hoy se suceda mañana. Porque mañana no tengo mucha idea de lo que voy a hacer. Sé que estaré aquí, pero no tengo claro mi propósito, no estoy del todo preparada.
Me levantaré y estiraré el cuerpo, tendré que lavarme, comer algo, hablar con los demás, seguirles la conversación, ser amable, atenta, intuitiva. Pero a nivel personal no sé muy bien qué es lo que tengo que organizar, o planear, o qué madejas se asentarán al relajarme.
Esta noche tengo una sensación muy extraña de desdoblamiento. No me siento coherente, ni en ruta, ni recogida, ni fuerte. Estoy cansada y mi mente no quiere retomar lo que he dejado pendiente. Qué sensación tan extraña.
Es la soledad de no tener testigos de tu mundo interior. El que nadie esté en la avanzadilla y pueda guiarte, espolearte, nutrirte de ternura.
Creo que es lo que pasa cuando enciendes un nuevo ciclo, cuando ya no actúas para reforzar una identidad compartida, cuando en tu cerebro hay algo nuevo que todavía no entiende. Es este nuevo existir en el que tengo que seguir caminando aunque se me hayan olvidado los nombres de las calles.


2 Comments:
"Esta noche tengo una sensación muy extraña de desdoblamiento. No me siento coherente, ni en ruta, ni recogida, ni fuerte. Estoy cansada y mi mente no quiere retomar lo que he dejado pendiente. Qué sensación tan extraña"
sí,es eso, esa sensación extraña pero tan familiar
¿Sí? ¿Y cómo te las arreglas, Sonja?
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