Hace mucho calor. Estoy intentando respirar suave pero profundo para animar a mi cuerpo a exudarlo.
No consigo encontrar apoyo para mi espalda, y no quiero simplemente tumbarme y apoyar toda la espalda en la cama. Llevo dos días intentando ver de qué manera puedo estar despierta y sentir mi espalda fuerte, empinada, sosteniendo mi cuerpo y mi pensamiento.
Hoy hemos tenido que sujetar a mi padre porque no tenía fuerza para mantenerse en pie. Y ha sido muy difícil. Y aunque me he hecho daño en la espalda, hay una parte de mi cuerpo que está recibiendo oxígeno, que estaba dañado y que ahora demuestra su entereza.
Es el oasis de mi tranquilidad interior.


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