Hay veces que me presento ante la página en blanco sin miedo, tan sólo indecisión, sin poder precisar exactamente dónde posar el ojo interno. Desde ayer he tenido una transición. He estado con mis sobris y eso siempre me encauza. Además estoy desarrollando una manera de comunicarme con ellos que es muy imaginativa y muy genuina, y no tiene precio. Me siento muy cómoda con ellos, y sobre todo una parte de de ellos, y eso tiene mucha importancia para mí, ya que a menudo me he sentido desarraigada.
Hay veces que mis reflexiones me parecen más mundanas, pero tienen igual de importancia que cuando se me abre el corazón como una sandía y las pepitas brillan. Es lo mismo. Soy la misma persona. No necesito hacer siempre literatura. Todo empieza con contemplar el día al haber transcurrido, y pensar en el siguiente. Es una disyuntiva, un momento ideal para reflexionar, para dejarte llevar por la magia del momento cambiante.
Ayer pensé que no iba a relacionarme con nadie hoy, y al final ha sido lo contrario. Pero ha ido bien, porque me he dado cuenta de que estoy bajando el nivel de ansiedad, de exceso, de descontrol, y, aunque me ha entrado una astenia formidable, me siento más entera.
Hoy a habido una emergencia, y como siempre, la verdad hay que decirla, he estado a la altura de las circunstancias y he solucionado. Me gustaría de dónde procede esta habilidad, y si puedo utilizarla en mi propia vida, en las pequeñas emergencias, cuando haces aguas. Me gustaría tener la misma capacidad de respuesta innata. Pero yo creo que esto me viene del adn de mi madre y mi padre, médicos. Me resulta sencillo, es como si cuando todo el mundo pierde la cabeza, yo tengo claro que alguien tiene que estar en la avanzadilla. Otras veces, en situaciones mucho más triviales, reacciono en exceso. Voy a comenzar los sincronismos. Ojalá pudiera llevar un reloj de competición para sincronizar mis movimientos, para entrar en esa zona de lucidez cuando lo necesite. Tal vez a mí me pudiera resultar más sencillo de lo que me parece. Supongo que en esos momentos me sitúo fuera de la situación y la observo con objetividad. Sólo tengo que encontrar la manera de hacer esto conmigo misma. Tiene todo el sentido.
Hay algo que estoy intuyendo y es que debería esperar menos de mis interacciones con la gente. A veces me expreso simplemente para arrinconarme más, y, sin embargo, tal vez el guardarme mis ideas y mis impresiones para mí pudiera crearme una mampara de protección. Tal vez sería una manera de no dispersarme, de poder escuchar esas sensaciones y esos pensamientos en mi cabeza y darme cuenta de lo que siento y lo que pienso, en vez de decirlo y recibir una respuesta inmediata de la gente que suele ser invariablemente indiferencia o resistencia, y esto me mella poco a poco, y no me permite ver la valía de mis emociones. Esto me pasa muchísimo en España, y es algo de lo que tengo que ser consciente.
No sé cómo va a ser el día mañana. Creo que me he dado cuenta de que estoy cansadísima, posiblemente como respuesta a la locura de ritmo que llevé la semana pasada. Y será bueno el descansar y relajarme. Debería dejar pasar un día con tranquilidad y curiosidad por cómo va variando la meteorología.
Una cosa queda claro. Ningún día es igual al otro.


0 Comments:
Post a Comment