jueves, 5 de abril de 2012

Hungry, hungry heart



No sé qué hago por aquí esta noche. Imposible dormir ¿O sí? No me he organizado bien la vida hoy ... Y estoy sufriendo el tedio por ello. Está claro que a veces no te puedes dejar llevar de esta manera. Pero tengo que escribir antes de dormir, para creerme que sigo siendo la misma aunque sólo hayan pasado 24 horas. 


Es raro, supongo. O tal vez estoy increíblemente cansada física y emocionalmente, y me está pasando factura. Espero revivir en el día de mañana. Tendré que hacer algo ... volver a trabajar en la serie, dejar de esperar, olvidarme de si suena o no ese teléfono, que me escriban, de hacer el tonto, de hacer como que estoy de vacaciones sin nada planeado. A ver si me organizo mañana, que ahora mismo esto no da para más. Es la vida en soledad, y no me atormenta. Simplemente tengo que acostumbrarme de nuevo. La última vez fue una época dorada, y espero que ahora lo vuelva a ser. Forever and ever.


Ahora el mundo ya no es el que alguien te espere, te acompañe, te contacte, se preocupe realmente por ti, te diga buenas noches. Por qué es tan difícil de decir: Buenas noches, que duermas bien. Yo siempre lo digo y me resulta extraño que la gente cuelgue o se dé la vuelta en la cama sin decírtelo. Ahí radica el germen de todo, supongo. 


Es increíble cómo el afecto puede ser algo tan condicionado, tan bajo cuerda. Vivimos en un mundo de corta y pega, de toma y daca, del sí pero no, del ahora sí y luego no, de miopía ... De ahora te quiero sí haces esto ... entonces lo otro, y lo mismo en reverso No hay matices, no hay gradación de grises y violetas. Lo que sí hay es mucho cinismo inconsciente, pero cinismo al fin.


Sé que es normal que la gente se separe de ti cuando lo decide o lo (semi)decides tú, pero la mente irracional, reptiliana va por otro lado. ¿Cómo puede ser que te quieran hasta la muerte un día y luego ya no existes en lo próximo, en lo real. Y se enamoran de otra persona, e incluso le dicen exactamente lo mismo que antaño te dijeran a ti. A veces es más que una distracción, es que no me lo trago, venga. Tú estabas allí en el momento justo, pero cuando te vas, pues encuentran reemplazo a la velocidad del rayo. ¿Qué he de pensar sobre lo que ha pasado antes? Pues que ya no sé qué pensar, pero la sospecha se instala en mí como un virus de efecto exponencial. Obviamente pienso que no me querían a mí. ¿Que qué es lo que quiero? Joder, es que yo tengo que ser siempre la persona legal y sacarme todo de la manga, ser la fuerte  ¿Es que ha sido todo una fantasía? Algo deshonesto. ¿Es el amor una fantasía, una compulsión, un juego del ratón y el gato, una incoherencia total? ¿Una enfermedad mental? Y cuando digo el amor, me refiero a muchos tipos. 


Ahora resulta que si no hago cositas para todo el mundo, recaditos, etc, tampoco me llaman para preguntarme cómo estoy. Hoy mi hermana esperaba que le llevara unos papeles al banco. La he llamado con la esperanza de poder salirme del trato. Frialdad. Ya lo haré yo, no te preocupessss, dice dignamente. Yo estaba dispuesta a hacerlo el lunes. Pero ahora resulta que no soy de fiar ... A los tres minutos le he mandado un mensaje de texto: Lo siento, G. Llevo con insomnio, sin comer y llorando la semana entera, besos." Y nada, ni una simple llamada, ni un simple mensaje, ni un simple reconocimiento. Cero. Es increíble. 


Y mi madre se está haciendo la víctima porque el otro día le demostré con hechos que no puedo aguantar que me grite y sea desagradable conmigo gratuitamente. Ahora todo es: Voy a buscar a una persona que venga los fines de semana a cuidar de tu padre, porque claro, etc, etc, etc. Hoy me ha llamado esperando que yo le diga algo, como siempre, le pregunte qué tal está, para ella decirme que no puede decirle a nadie cómo está, etc, etc, etc, no puede permitírselo, porque nadie la entiende ni le apetecen sus cuitas. Porque todos somos iguales (se puede repetir hasta el infinito y simplemente se trata de una dinámica familiar que se remonta a la niñez, y que todavía no se ha despegado de nuestro subconsciente familiar colectivo). 


A la segunda llamada he estado en silencio después del hola, holaaaaa, para ver qué me decía, qué se le ocurría decirme. Me pregunta: ¿Qué tal? Y prácticamente no espera a oír mi respuesta. Al ver que yo estaba bastante callada después del saludo porque quería que hiciera un esfuerzo por comunicarse normalmente conmigo, y como en realidad no tenía nada que decirme que no fuera intentar hacerme sentirme culpable, y yo no le he dado cancha con preguntas que ella responda con disparos, pues ha dicho adiós, porque parece que se establece un vacío de comunicación si no juega al pim, pam, pum conmigo. Cuelga, claro. Esto es un si no haces lo que quiero, jódete.¿Pero esto qué es?? Me respondo a mí misma: Esto es una puta mierda, esto es lo que es.


Aunque en el fondo sólo quieran hacerte sufrir durante cinco minutos, la verdad es que no es ni agradable ni justo. Porque al final, en general, la mayor parte del tiempo vuelven al redil y dan alguna que otra muestra de que les importas, aparecen las vocecitas tipo Heidi y el yo no he roto un plato, ¿cómo estás, bonita? uyyyyyy, qué mona soy y cuánto me quieres, ¿verdad? Aunque el problema es que si les acostumbras demasiado a hacer, decirte y exigirte lo que les dé la gana, y tú tragando, tragando, pues al final se establece una dinámica bastante poco sana donde el orgullito de los demás y el soy la reina de los mares, parece más importante que el que tú estés bien, o que tengas sentimientos, que puedan herirte ahí, ahí donde más de duele. Y además a veces, cuanto más das, más te piden. 


A propósito de sentimientos, la verdad es que los he tenido tan bajo tierra que voy a tener que pillar una sonda o un detector de metales para encontrarlos, porque ya no sé cuáles son mis emociones, qué es lo quiero, y a veces ni cómo soy. A ver, lo que quiero decir es que, por ejemplo, el otro día, después del fin de semana de horror que mi madre me dedicó en exclusiva for you, ony, cuando se quejaba de cosas por las que se podía quejar con toda la razón, porque todo es muy difícil y ella está muy mal, yo, que tengo la zona de los sentimientos y emociones tan lobotomizada, tan alienada, tan a la defensiva no me atrevía a responder a nada de lo que me decía, sugerirle algo, porque no tenía los arrestos para reaccionar a otra tanda de mierda. Todo lo que se le dice te lo rebate. Es que no puedes decir nada. Ni hablar de nada; es la ley del silencio. Si cuentas algo de la actualidad, porque ella no le afecta nada en este momento que no sea lo que pasa en su casa, que a nadie le importa, por cierto. Si hablo de cosas que podrían hacerse para que mejorara la situación, se adaptara la casa, por ejemplo, para una persona minusválida (dos, contando con mi hermano) que cada vez es más minusválida, es un horror porque ella se pone como una tigresa. Y además es bastante inútil hacerlo, porque de hacerte caso estamos hablando de muuuuucho tiempo hasta que se decida a hacer las cosas, normalmente cuando es más que urgente hacerlo, cuando la situación es completamente dramática hasta el paroxismo, cuando ya llegue un momento en que ella esté tan machada física y emocionalmente que se decida ella a hacerlo.


Sé que no es malicia, es simplemente convertirte un poco en su felpudo, en el Don Algodón de su ego, y dejarte manipular emocionalmente. Porque es que no falla, siempre que no haces el recado, el favor, o incluso lo que piensas y sientes que es tu obligación y que no te ha pedido nadie, lo haces porque quieres, pero en ese momento puntual no puedes hacerlo, se las arreglan para darte a entender que en el fondo no esperaban nada de ti, o que les decepcionas hasta la médula. E incluso, incluso, atención: que no vales lo suficiente como para decepcionarles, porque lo que ibas a hacer, hombre, ¡no era para tanto!


Es la puyita, el comentario jorobón y fastidioso que no les falla, o el no saber nada de ellos sospechosamente cuando no quieren o no te necesitan para algo, a pesar de que antes no paraban de llamarte o de intentar localizarte. Es el no preguntar o interesarse por el por qué no puedes hacerle ese determinado favor, gestión. O el olvidarse de lo que les dices, aunque sea que no te encuentras bien, o tienes problemas. A los cinco segundos, como si tuvieran la memoria de los peces. A ver, no es así siempre, pero sí demasiado a menudo ... Cuanto mayor es mi crisis, menos caso me hacen.


Bueno, voy a intentar calmarme, porque esto es un filípica, un desahogo con los ... bien puestos, y no quiero envenenarme. Pero es que trago demasiado y no me protejo. Y al final mis relaciones también se ven afectadas por el hecho de que yo intento hacer lo que quiero, y tengo derecho porque no hago daño a nadie, y es mi personalidad, son rasgos de mi personalidad (que no aguantan, por ciento), es simplemente el vive y deja vivir. Porque intento no ser invasiva, no meterme en su terreno, aprendo rápido (o tal vez no tan rápido ...) Pero el hecho es que me dedico a disculparme constantemente o a sentirme mal y culpable, o simplemente me siento ignorada cuando eso que yo hago en lugar de etc, etc, etc, se lo pasan por el forro, se la refanfinfla, o volvemos otra vez al tema de la memoria de los peces. 


Tengo que saber leer entre líneas de esta mente emocional que está llevándome por delante. ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? No puedo esperar a que alguien me lo diga. Y tampoco me lo creería ... ¿Quién me conoce? Y ahora me acusan de que soy poco comunicativa, that is the problem. Manda huevos (sorry). La verdad es que en esta ocasión, aunque normalmente soy reacia a eso, me aburre y desespera el contarle (cargarles) a mis amistades con mis problemas. Tengo verdadera aprensión. Pero esta vez me he abierto, y he dejado que me cuiden un poquito, les he dado a entender que estoy un poco, digamos, diferente a otras veces, y me ha resultado muy sano el verles y contarles. Aunque he notado también que no estoy tan acostumbrada, que no soy así, que no puedo acostumbrarme a cierta periodicidad, la verdad, y que me resulta más fácil escribir. O leerles incluso lo que escribo. Tras un par de horas, o una hora y cuarto de verles, me canso, y me entra una desazón, me gustaría irme. No puedo ver a la gente durante más de ese tiempo, lo siento en el alma, me descorazona ver su buena, maravillosa intención de sanarme, de que me apoya en ellos porque saben lo difícil que me resulta, las veces que he desaparecido, la multitud de veces que me he arrepentido de quedar y he cancelado una y otra vez, en serie, nuestras citas. Y no se han enfadado conmigo por eso. Vive y deja vivir. Me quieren, lo entienden? Me lo permiten, me dan tiempo, espacio, pero están ahí en el momento que les necesito. Qué gente más especial. 


Es gente estable, pero no sé por qué no puedo continuar el contacto mucho tiempo, dos veces seguidas me ahogan, me saturan. Qué persona más difícil soy.


La verdad es que ya es hora de que integre en mi vida personas que me ayudan a mantener la estabilidad aunque me resulta difícil el mantener el contacto, y no el camino de espinas y bombas racimo durmientes por el parece que transito. He de repetírmelo como un mantra, hazlo, hazlo, y si no encuentra algo mejor, no lo compre, aunque parece que lo olvido a menudo. No sé si hay mucha gente así. Lo repito, mejor: no hay mucha gente así en mi vida. A lo mejor atraigo a la gente equivocada. Pero la familia no la puedes escoger. Últimamente sólo me resulta realmente fácil el quedar casi cada semana con mi nuevo amigo J.L., un hombre mayor de algo más que 80 años. Es una de las personas más creativas, más increíbles, más interesantes y con quien he tenido más sintonía en los últimos años. Puedo tener intimidad con él, que es lo que no puedo hacer con mis amistades, con la mayoría de la gente. Sólo he podido hacerlo cuando estaba algo hipomaníaca, al hacer un proyecto de cine. Es una persona joven, que me da cosas a leer que tendría que haber encontrado hace años, pero que ahora han venido en el momento preciso. Por ejemplo: No salgas con una chica que no lee. Este escrito me ha cambiado la vida, y continuaré empapándome en los años venideros. Quiero que este escrito me empape, que me trasponga, que me inspire, que me intervenga, que me penetre en toda su sustancia: que forme parte de mí para siempre. ¿Cómo lo ha encontrado? ¿Cómo lo ha hecho? No es artista, era oftalmólogo. Pero ha hecho de su vida una aventura, un arte. Se lo he leído a algunas personas, pero no he podido comentarlo, tal vez necesitaban masticarlo, volverlo a leer, les ha pillado por sorpresa, o lo integrarán en sus vidas, o se convertirá en un lejano recuerdo. Pero no hemos podido hablar mucho sobre ello.


Ayer pensaba que la vida va a ir más despacio, que de nuevo los minutos serán minutos y las horas, horas. Porque algunas personas ya no me van a estar invadiendo constantemente, tenerme ocupada constantemente. Ya no les intereso lo suficiente para querer darme la lata, incluso. Es natural y es un cambio de chip para mí. La verdad es que, sin decirlo directamente la mayor parte del tiempo. es lo que les estoy dando a entender ... La soledad es un camino a conquistar, es un nuevo ritmo que te tiene que atrapar, encandilar ... Vive y deja vivir. No puedo forzarlo, pasará de todas formas. Sé que pasará. Por favor, que sea pronto. No sé lo que necesito, but it better come soon. 


Supongo que, en el fondo, estoy en medio de una maldita crisis bipolar, reaccionando demasiado emocionalmente, pero la razón, mi determinación por estar bien, mis decisiones que he tomado las últimas semanas, la manera en que he podido mantener cierta actitud sana, la nueva medicación (Elontril) y la vuelta al Lamictal, viejo y querido amigo, la ilusión del nuevo psiquiatra de izquierdas, comprometido, experto en la relación entre la bipolaridad y la creatividad, la forma en la que me quiere escuchar, el hecho de que le he buscado y encontrado yo, y la manera en que me trató en el primer breve encuentro y la primera vez que tuvimos una sesión el mes pasado (le voy a ver la semana que viene otra vez, y estableceremos las bases de nuestra nueva relación), mis lecturas, mis escrituras, la práctica callada de mindfulness. mi nueva necesidad de abrirme a la gente y de conocer a gente nueva en igualdad de condiciones, sin dejarme vampirizar,  me han ilusionado y me han reforzado la veracidad de que ahora voy a estar bien, tal vez por primera vez en muchos, muchísimos años. Ahora lo que tengo que hacer es volver a trabajar en la serie. 


Así que ... Sayonara, baby.

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