La noche es flexible, el día también lo ha sido. Hoy me ha mecido la música, el sabor, la conversación suave, el trabajo. Me he sentido acompañada a pesar de ser incapaz de comer. A duras penas me he alimentado, y ha sido a partir de las cinco de la tarde, cuando se me iba la cabeza y quería fijar la vista en alguien, y casi no podía.
Pero hoy ha sido un día intenso, de amplias espaldas, posibilidades inciertas y trémulas, y sensaciones placenteras sin decirlas, guardándomelas para mí, con cierto miedo tal vez de que se traslucieran en mis ojos.
Mi lengua ha sido vivaz y ha lanzado lametones cariñosos al aire mientras hablaba con ligereza. Es una pena que me doliera tanto el cuello, que me sintiera presa de un bajón de azúcar, que me notara los ojos acuosos y tal vez enrojecidos. Pero he hecho lo que quería hacer, y no siempre se disfruta de este lujo.
He estado contigo y me he imaginado lo que las mariposas en mi estómago me iban dictando. No tengo que dar explicaciones, no tengo que planear el futuro, no me importa ser kamikaze por mi impaciencia, la verdad es que sólo me importa vivir el momento, en silencio, y si quieres puedes acompañarme, y si no quieres volver yo he sentido el placer de estos instantes, y es mejor mantenerlos en la memoria, haberlos vivido que haberlos preparado asépticamente para conseguir algo, tal vez, luego. Como hacen las seductoras.
Yo sólo quiero respirarte y percibir, escuchar de dónde vienes. Como el resto de las cosas que me rodean. Nunca entiendo nada, así que no pretendo ser más sabia hoy que ayer, y de repente hacerlo todo bien, y saber lo que me estoy tramando. No, claro que no.
El único plan que tengo es intentar, al menos, ser fiel a mí misma. No sé cuánto voy a vivir, con lo que ¿para qué seguir amoldándome, adaptándome? A veces no quiero estar en Madrid, y me cobijo en la república independiente de mi casa. Ahí tengo a Londres, San Francisco, Nueva York, Ámsterdam, Berlín, y simplemente me comporto como lo hubiera hecho entonces. Tengo tantos recuerdos de mujeres que han estado en todas las casas en las que he vivido, que me han hablado, con quienes he compartido la experiencia de un país, de una ciudad, de un cuerpo. Quienes se han sentado en mi sofá, o yo en los suyos. Era de día o de noche, entrábamos o salíamos. Nos conocíamos o acabábamos de conocernos. Y a ti te ha tocado el turno de estar aquí conmigo por una intensa coincidencia. Tal vez, unos segundos más, y no hubiera pasado. Por eso no me siento responsable de ti. Ni de mí. Y sólo voy a vivir el día a día, sintiendo la sonrisa que se acumula en las comisuras de mis labios, notando cómo me enciende por dentro, recibiendo el calor que se distribuye por mi cuerpo como si me pusiera encima una manta polar suave y amorosa.
Y eso es lo único que quiero pedirle a una mujer. Porque no tienen que hacer nada para extasiarte, para recibirte, para comunicarte su esencia. Y por supuesto soy excesiva y acaparadora, pero me ha gustado escucharte, a pesar de mi dolor de cuello y el sentirme cercana al desmayo, no sé si te has dado cuenta. Pero mañana no voy a pedir que vengas. Puedes hacerlo o no, si quieres. No se puede vivir la vida pidiéndole regalos al futuro. Bastante es ya que al abrir un grifo obtengas agua, o que los servidores de tu correo web almacenen tus mensajes y no se borren cuando apagas la pantalla del ordenador.
De todas formas, estoy bastante cercana a que no me puedan reconocer. Pienso en ingles y hablo en el idioma que aprendí de los 0 a los 21 años, antes de irme de España. Me expreso con el cuerpo como cuando bailaba en Londres, y la música que escucho evoca todos esos momentos vividos que todo el mundo desconoce. ¿Cómo puedes explicar esto? No siento que tenga casi cosas en común con nadie, y sin embargo esto me hace cada día sentirme más tranquila, menos ansiosa, más capaz de centrarme y cuidar de mí.
Hoy sé que no tenía hambre porque se me habían mezclado los sentimientos y las emociones en un bocadillo indigerible. Esto es simplemente ser ciclotímica y notar cómo los sentimientos se mezclan en cuestión de un minuto y tú sintiendo ese embrollo dibujado a lápiz sobre tu cabeza. Mejor divertirte, disfrutarlo. Mejor distinguirte con ello. Como estoy haciendo un proyecto que me ilusiona, al que puedo dedicarle mi atención, que me permite hacer lo que más me gusta: conectar con la gente en un entorno creativo y ofrecerles mi imaginación y guía, pues es normal que mi potencial se desborde un poquito y sea capaz de oler, de ver, de sentir de forma más afinada, y eso no se puede describir. Es un sentimiento de paz interior que no voy a permitir se malee por el estrés, el miedo o la ambición mal entendida.
Si la semana que viene este proyecto se plaga de pequeñas frustraciones, no seré yo quien las sufra. Voy a dejar muchas responsabilidades en manos de otras personas esta vez, y voy a disfrutar del paisaje. Un paisaje con mucha, mucha música encendiéndome. Y estarás tú.


3 Comments:
Carpe Diem...
Saludos
nieves
CArpe Diem
saludos
nieves
:-)
Muchas gracias, guapa
Besoss
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