sábado, 30 de junio de 2012

Love letters



PEACE BY PIECES


It struck him as somewhat maudlin, but he wished to himself that he had never written anything. He knew that she was out there, somewhere, disposing of the things that were now too hateful and heavy to keep around. 


He imagined her in different places, pushing memories into the sea, letting feeling deliquesce in the night, trying to let old and outmoded abstractions like love appear in her hands so that she could take them apart piece by piece.


But how do you take back a word that you’ve already written into the world? How do you let it die?


By Charles Warnke


Finalmente la luz me deslumbra, a pesar de haberme sentido casi ciega estos días empañando mi vista al apretar los ojos cuando miraba a la pantalla del ordenador.


Me escondo en el silencio de este momento de la noche; en mi propio silencio también, ya que he acallado mis ruidosas actividades para sentarme y degustar como un sandwich la oscuridad de la noche.


No logro hacer una tregua con mis intenciones de irme a dormir relativamente pronto. La luz del portátil hace las veces de lámpara de aceite, y cualquiera diría que estoy en un lugar muy, muy diferente a mi mesa de cristal. Un lugar más cerca de mi imaginación cada día, cuya tierra sólo se apelmaza en las botas cuando la cruzas con tu escritura. 


Me rindo a la evidencia de que necesito este silencio. No se me antoja solitario ni estéril; es el silencio de la noche cuajado de aire oscuro pero fecundo, una oscuridad que podrías contener entre tus brazos y así sentir cosquillas con un baño en su polvo de estrellas. Parece mentira que las estrellas sigan estando ahí arriba por el día: nadie se da cuenta. 


Me sublimo en un ten con ten con el reflejo fotográfico de las curvas en blanco y negro. Me deslizo por la escalera posada en el muro de mi deseo con la música de Jane Birkin, y me miro las palmas de las manos para observar el calor. 


Mi sobrinita, la niña bebé, ayer me buscó todos los posibles huecos para acomodarse en mi regazo. Y era tan fácil simplemente tocarnos, encontrarnos, palpar nuestra piel y desear besos. Sería tan suave si sólo quisiéramos eso Septiembre y yo, porque ya me he dado por vencida: ya no quiero buscar cosas que hacer, ni palabras que decir. Ya sólo busco regazos y piel amorosa donde (re)plegarme. 


Mientras tanto (porque ahora todo parece un mientras tanto antes de mi encuentro con ella cuando la estación cambie) estaré mirando el paisaje de las formas ocres tostado del otoño que se avecina. Yo no pienso ahora en este verano. Ya es suficiente sentirlo en los pies descalzos, y la deseada brisa nocturna que destila la composta de calor formada durante el día. 


Quiero encontrar el cambio de estación en las hojas de los libros que acaricio y froto con el reverso de mis nudillos. Los que pueda fusionar con el cuero de mi mochila. Los que acierte a encontrar entre el nutrido espectáculo de encuentros fortuitos con la palabra herida que rebulle entre paraísos frutales. Sé que la música nunca se acaba, por eso la quiero encasillada entre mis dedos cuando escribo esto. 


Me pregunto si ya es hora de acostarme. El dolor de vientre que se ha instaurado en mí en la última hora y media, me está suplicando a voces el separarse de mí. Y, sin embargo, no me duelen las yemas de los dedos, no quiero dejar de moverme entre las notas sonoras de las palabras bordadas y escritas en la blancura de la pantalla (página). 


Es como mojarse en bicicleta de camino a un koffie verkeerd en mi cuarto, el que se eleva por encima de las escaleras estrechas de mi casa de Ámsterdam.  

2 Comments:

nieves said...

Qué cómodo es acurrucarse con los niños pequeños en su entrega ingenua e inocente...
Mi querida amiga...el verano viene armado y muy bien armado.
Un abrazo
Nieves

Ssplash said...

Sí, Nieves. Es un verano pitón ... Hay que protegerse y dejar que nos den amor amorosito.

Un súper abrazo a ti también,

Besoss