Tus defensas están bajas; la imprecisión tiene un precio. Encontrar espacio cuando tienes que cincelarlo en la ingravidez; indexar tus miles de razones, ansias, deseos, enmiendas, promesas, incertidumbres, intentos en un sentimiento único que se abra camino como un rompehielos.
Tus iniciativas sufren constantes y periódicos cataclismos que las desbancan y desplazan a otro banco de la memoria. Las rectificaciones son como latigazos en el vaivén entre lo luminoso y lo confuso.
Pero no consigo determinar si algún día lograré asirme a algún atisbo de normalidad.


2 Comments:
La normalidad no existe
Sí. Romper hielos, traspasar tus propias fronteras. Vivir lo inaudito, lo nonato, lo presente.
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