lunes, 30 de julio de 2012

Noches en vela



He intentado dormir una siesta pero mi mente está en duelo y rescata y produce imágenes desagradables entre el polvo sucio. Vivo una tremenda dualidad: por un lado quiero que ella empiece a pensar y plantearse desde ahora mismo la manera en que quiere quererme, que se decida, que entienda, que no me atormente. Y por otro la echo muchísimo de menos. 


Sin embargo, estoy sufriendo por lo que ha sucedido. Me siento mal y cada vez que bajo la guardia vuelvo a imaginarme que ella o él la van a poseer en unas horas. Que invitará a su amante a Madrid, y vendrá y ocupará nuestra cama. Y eso es lo que quiere O. Eso es lo que quiere. 

Yo también tengo miedo. Miedo de que se cuelgue a su amante como medalla, y tal vez incluso se enamore. Es posible. Ella tiene mucho miedo que me pase lo mismo a mí. Ahora tendrá que vivir con ese miedo. Con la distancia, con el robo, con la desconexión. unque espero que se dé cuenta de que no soy reemplazable. Si se enamora esto va a ser como un hachazo. Esto durará más de lo puedo soportar.


Pero no creo que pueda olvidarme. Y ya me ha perdonado. Pero no sé nada. Es difícil leerle la mente a otras personas y saber lo que sucede dentro. 



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