domingo, 12 de agosto de 2012

Ansiedad


Me entra una ansiedad tremenda cuando no puedo hablar con ella en todo el fin de semana. Sé que está con esa chica, y me hace muchísimo daño. Septiembre desaparece, y sé que lo haría gran parte de la semana si no fuera porque la otra chica probablemente esté ocupada. No sé cuánto tiempo podré aguantar esto. Es como si habiéndome librado de parte del dolor que sufro durante la semana, cuando llega el viernes por la noche empiezo a ponerme nerviosa, y finalmente siento el pinchazo, el dolor, las lágrimas, el no poder respirar, el no poder dormir. La melatonina me está ayudando a conciliar el sueño, pero siempre lo tengo rodeado por la empalizada de dolor antes de dormirme, luego las pesadillas en las que aparece esta otra mujer, sobre Septiembre, su desamor, y, al despertarme, una sensación de desazón tremenda.

He estado haciendo gestiones para que ella pueda quedarse en Londres trabajando, y eso me ha aplacado la ansiedad ayer y hoy. Mañana voy a ir allí un par de días, sobre todo para verla. No sé, creo que me he metido en una espiral peligrosa, y aunque pensaba que era para mantener la esperanza de volver, tal vez se vuelva contra mí en algún momento; porque el dragón de la decepción, la desesperanza, y el miedo está siempre acechando, duerme conmigo cerca de mi almohada, me empuja fuera de la cama algunas noches, me cerca, me arrincona, me acosa, y tal vez sea una fantasía pensar que voy a vencer frente a él. Y ella es totalmente ajena a esto. 

No sé muy bien qué es lo que consigue entregándose cada vez más a una relación (creo que ya lo es) con esta chica. Ojalá pudiera desentenderme por un tiempo, pero no puedo por más que lo intento. Es muy duro, mucho más de lo que anticipé. Ya llevo seis meses así y no sé: ¿Qué posibilidades tengo de que esto no se alargue más de lo que pueda soportar? Me gustaría saber las claves de su comportamiento, pero creo que cada vez la entiendo menos. ¿Qué busca? ¿Qué quiere? Pedía libertad, pero no parece que la esté ejercitando demasiado ahora que la está rozando. Si quiere liberarse de mí, ya lo ha conseguido, porque la relación la ha ajusticiado. Aún así, me habla de que no quiere desengancharnos, olvidarnos, y no sé si es consciente de que puede estar produciéndole a nuestra relación heridas incurables. 

Mi hermana me ha dicho que esto está completamente finiquitado: lo ve claro y lo cree firmemente. Sin embargo para mí el ahora supone aguantar, simplemente aguantar. Pero aguantar emocionalmente es muy complicado; el soportar la ansiedad continuada, la inquietud, la tristeza, la humillación, la desesperanza es una carga tremenda. Yo sé que no soy una persona fuerte en estas situaciones, aunque muy a menudo he conseguido salir, pero siempre abandonando o abandonada. Esta vez no quiero hacerlo, pero ¿qué puedo hacer ahora con esta sensación que me oprime el pecho, que me entristece porque la echo de menos, que me hiere profundamente? ¿Cómo se aguanta eso? ¿Es que tengo que aprender a aguantar? La mayoría de las veces que pienso en ella durante el fin de semana, simplemente me imagino que están teniendo sexo durante días con esta mujer. Lo que ella siempre había querido. Eso es tan injusto, porque cuando yo estaba con ella no era posible. Sus responsabilidades continuas nos lo impedían. Y ahora esta mujer se está beneficiando de la situación. 

La he llamado ahora, y como siempre no he podido sentir el tipo de emoción que necesitaba reflejado en su voz. Ella se siente mal por mí, pero no puede hacer nada. Ahora sé que la he dejado peor, pero la serpiente que se enrosca en mi tórax y me impide respirar se ha calmado, aunque su volumen me oprime el pecho y me atenaza el corazón como un perro cancerbero. Sé que volverá a despertarse.

La he pedido que pasemos los últimos dos días juntas. La otra vez fui a Londres por diez días porque ella me lo había pedido. Fueron sus términos, todavía no sé exactamente lo que quería. Ahora son los míos. En esta conversación que hemos tenido hace unos minutos le he dicho que tenemos que cortar definitivamente hasta que se decida a volver conmigo. Quiero que me bloquee mi mail para no recibir nunca ningún mensaje mío, si soy débil y la escribo. Le voy a devolver sus llaves y recuperar el anillo de compromiso que le había regalado. Yo seré la custodia de la promesa de amor que le hice. La suya se ha perdido, y por eso me deshice del anillo que ella me entregó con su compromiso de amarme siempre. 

Me tiene que prometer que no cogerá ninguna de mis llamadas ni intentará contactarme a menos que sepa muy claramente lo que quiere conmigo. Y quiero que lo hagamos cara a cara mañana. Lo necesito. 

Sólo necesito aguantar hasta mañana por la mañana cuando la vea. 

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