lunes, 13 de agosto de 2012

Limpio


Dentro de una hora y media salgo para el aeropuerto, y estoy en casa de mi madre, con todo a punto, haciendo algo más de tiempo, con el último café creando una corriente de transpiración alrededor de mi cuerpo, que mezclada con el calor de esta última oleada antes de que decaiga agosto, me hace sentirme un poco fuera de órbita, arrebolada, entre cansada y exultante. 

Tengo muy presente lo que va a pasar mañana, porque lo he imaginado en mi mente muchas veces. Y, sin embargo, no puedo estar segura porque todavía no ha ocurrido; pero como no quiero sorpresas ni desilusiones, estoy planificando lo que voy a decirle y adelantándome a lo que me diga ella. Me gustaría pensar que lo que hago lo hago bien y que va a ayudarnos a las dos.

Antes que nada, y a riesgo de que parezca de muy mal gusto, le diré que prefiero que pasemos por la parte más difícil primero. Le pediré el anillo de compromiso que le regalé, y le devolveré las llaves de su casa. Ése será un mal trago, sin duda, pero siento que no voy a poder pasar los dos días pendientes de ello, porque se llevarían por delante la poca compostura emocional que me queda, y que reservo para mañana. 

El motivo de recuperar el anillo, y ella lo sabe ya, es que quiero ser su custodio. Yo le prometí que íbamos a estar juntas toda la vida, y ella ahora no sabe lo que quiere. Prefiero guardarlo yo y ser la que tenga en cuenta esta promesa, la que sabe que esa promesa se mantiene en pie, la que se mantiene en ella y por ella. No quiero que Septiembre siga llevando el anillo porque no tiene sentido: ella ahora me ha dejado, y ¿por qué habría de llevar consigo la promesa de mi amor, si lo ha rechazado? No quiero que me recuerde por nada que yo le haya dado; eso no ha funcionado lo suficiente. Ha llevado mi anillo cuando ha estado con otra mujer, cuando ha follado con ella, cuando la ha cogido de la mano. Me da asco, me repugna, me provoca pesadillas, y quiero guardar mi anillo para que Septiembre no tenga más remedio que echarlo en falta y darse cuenta de lo está pasando. 

Le devolveré sus llaves porque me ha acusado de perseguirla, de acosarla, y quiero que sepa que no tendré acceso a su casa. En cuanto llegue a Madrid deseo que se lleve todas las cosas suyas que tengo en mi casa. Si se está pensando en volver, que lo haga definitivamente. Y esto sólo lo podrá hacer si guarda sus cosas, porque tendrá que renovar sus votos, querer darme todo eso de nuevo, desear tener su ropa en mi casa, querer lo que ahora ha perdido, echarlo de menos. Y yo no puedo tener sus cosas en mi casa, porque para mí esto también es un comienzo desde cero. No quiero saber que algún día dejó sus cosas aquí y que vendrá a buscarlas tal vez cuando se vaya con otra persona y no piense estar conmigo nunca más. Todo lo que me ha dado lo he tirado, porque no soportaba tener sus muestras de cariño del pasado y no tenerla a ella cerca, no saber de ella, que ella no quisiera saber de mí ni contarme cómo le iba. Va a ser un corte limpio, y de ella surgirá el volver, si quiere; de algún lugar puro de su recuerdo, de su añoranza, de su deseo, de todo aquello que lleve todavía de mí o que haya perdido y que quiera recuperar. 

Después quiero pasar unas horas con ella, sólamente porque no quería cortar por teléfono o por mensaje de texto. También porque cada vez que la echo de menos irremediablemente deseo oír su voz, y es lo único que me tranquiliza. Necesito hacer todas estas cosas para sentirme bien, para dejar todo en su sitio, para no sufrir por el engaño, por el abandono. Quiero que me bloquee en el mail, en Skype, en Facebook, y que me prometa no cogerme ninguna llamada si soy débil y vuelvo a intentar contactarla después de esto. Quiero que tome responsabilidad por lo que nos ha pasado y me ayude a que éste sea un corte limpio, a que ella esté sola sin mí, y yo pueda ver claramente mi vida sin ella. 

Aunque sé que cuando lleve su anillo sentiré más que nunca el compromiso que todavía mantengo y que nos protege a las dos.

3 Comments:

Jotacé said...

Buen viaje preciosa, quizás no importa tanto el anillo que llevas en tu dedo como el que está en tu mente.

nieves said...

Lo que vayas a hacer, hazlo bien...
Un abrazo y buen viaje.
Nieves

Ssplash said...

Por favor, seguid arropándome con este círculo de ternura :-)

Besitoss