Finalmente nos embarcamos en un mantra sensual que se evapora como la lluvia tropical tras habernos empapado la piel y la ropa premeditadamente, sin clemencia, completamente, y la temperatura es imposible de ignorar porque sube from me to you y revienta los termómetros imposibles.
Todo indica a que en unas horas vamos a hacer el amor arrebatadas, ebrias con las imágenes de la noche, de la impronta de la música que no acaba, de las imágenes de la suave brisa que reluce en las sábanas, en el film líquido sobre tu piel. Pero por ahora no hay prisa, mi cuerpo simplemente sigue al tuyo, y prisionera ya no existen palabras, no acuden a mis labios, nos comunicamos con esa presión perfecta que ejerces sobre mi pecho, mi vientre, mis piernas, mi cuello al apoyar tu cuerpo al mío en movimiento.
Algo explota y se expande dentro de mi pecho acariándolo como las esporas y serpentinas fugitivas de los fuegos artificiales, como una lluvia de estrellas enajenadas, e inmediatamente después me doy cuenta de que es la activación del deseo, una sensación refrescante como una bebida gaseosa que luego bebo en el sabor a cerveza de tu lengua, en cómo sellas mis labios y los penetras de forma experta para arremolinarme completamente.
Esa noche de verano inolvidable contigo ...


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