jueves, 2 de agosto de 2012

Lluvia




Al final no puedo dormir. Cada noche va a ser como una gota de lluvia, y todavía faltan muchas hasta que escampe. 


Tengo los nervios destrozados completamente. Tiemblo, y eso nunca me ha pasado. Este va a ser un camino difícil hacia la recuperación. Ya no puedo tener a nadie como confidente porque todo el mundo me juzga o la juzga. Y además no estoy de humor para hablar con nadie sobre este tema. Me gustaría quitármelo de la cabeza.  


Quiera o no quiera voy a escribir esto. No es poesía, no me va a hacer gracia leerlo, pero de alguna manera tengo que salir de aquí. 


Voy a aguantar y recordarme al menos la necesidad de escribir. De todas las cosas que puedo hacer ahora mismo, tal vez no sea la que me haga sentirme peor. 


No tengo ni idea de cómo otras personas han salido de una crisis sentimental de esta magnitud: salido y sobrevivido para contarlo, o vivido la segunda parte (final feliz?). Demasiada gente te aconseja eso de quitarte un clavo con otro clavo. Joder ¿qué demonios es eso? Por favor, dejadme en paz. Repito: pase lo que pase yo voy a estar aquí y esperaré a que ella vuelva. Lo único es que me cuesta mucho trabajo el mantener la serenidad, la dignidad, el tipo, la estabilidad mental y emocional. Realmente esto parece las olimpiadas.


Y por supuesto que me quiebran las dudas, porque sé que no sólo depende de mí que volvamos, y que puede que me esté equivocando completamente también. No sé, tengo la intuición y el convencimiento (pero mejor dejémonos guiar por la intuición, shall we?) de que finalmente sé lo que es el amor verdadero, y no quiero renunciar a él. Por mucho que resulte ingenuo escucharlo, el encontrar tu alma gemela es algo importante y esencial para mucha gente. Sé que lo nuestro es una locura, pero hay algo en ella, en Septiembre, que siempre me ha resultado verdadero. La verdad es que no puedo decir mucho más, porque para mí es un sentimiento lúcido. Aunque cuando pensé que necesitábamos un tiempo es porque necesitábamos un tiempo. 


Tal vez después de ayer por lo menos tenga más claro lo que está pasando y cómo está pasando, aunque ahora mismo, en este preciso instante tengo más confusión en la cabeza que hace unas horas; pero espero que sea simplemente el cansancio y el shock.


Le intervení sus conversaciones por mail con su amiga confidente y la tipeja con la que se ha enrollado, y es una verdadera mierda que haya gente de por medio, porque la mera insinuación de mi mente produce imágenes gráficas sobre lo sucedido, y es suficiente para ponerme completamente enferma. Lo único que me ayuda (lo he intentado, aunque ahora no ha funcionado todavía) es el acordarme de cómo yo también hice el gilipollas con alguien y mentí a una novia mía durante mucho tiempo. Ella debería haberme dejado a la primera de cambio y yo habría terminado yendo detrás suyo, aprendiendo sobriamente la lección. Cosa que no estoy haciendo ahora exactamente con Septiembre (y tengo mis motivos), pero por lo menos me he retirado. He tomado algunas medidas y nos hemos prometido mutuamente no contactarnos.


La moraleja de la historia es que no pienso absolutamente nunca en la persona por la que mi pareja sufrió durante tanto tiempo (creo que estaba en un estado de enajenación cuando estuve con ella), y sin embargo no podría vivir si no tuviera el referente de haber estado con mi novia, porque me quiso (y me quiere) sinceramente, con una pureza que rarmente se puede encontrar en el curso de una vida. Y la perdí. No quiero que me vuelva a pasar, aunque en este caso sea de cierto modo lo contrario, ya que Septiembre me avisó de que quería el amor libre. Pero el resultado es el mismo, porque creo que no me valora lo suficiente, tiene la mente ocupada, encuentra excusa tras excusa para no estar conmigo, cree que soy imperfecta, que he metido la pata hasta el fondo, que no puede admirarme como al principio, que no está realmente enamorada de mí en este momento. Tantas semejanzas ...


Esta sería la primera vez desde hace meses (casi desde el principio) que no vamos a tener absolutamente ningún contacto. Espero que después de lo de ayer no se haya estropeado todo espantosamente. La verdad es que al final fue muy rica y cariñosa conmigo, aunque debe estar ya hasta los cojones de mí, y tal vez hoy, pensándolo en frío, decida que no me lo puede perdonar de ninguna manera, y haya perdido completamente la confianza en mí. Lo de ayer va a tener que digerirlo durante mucho tiempo. Y yo, la verdad, lo siento, porque sé que he cometido un atentado de imprevisibles consecuencias - tal vez letales, aunque en el amor y en la guerra no hay reglas para una dama. Necesitaba saber con seguridad qué es lo que ella estaba haciendo y por qué lo hacía, si mis sospechas estaban fundadas, si tenía por esta otra mujer sentimientos mucho más potentes, duraderos y devastadores para mí de lo que de algún modo daba a entender. Necesitaba comprender el marco en el que ella no acudió a mi llamada de auxilio, a mi aullido repetido de dolor. Sabía que era porque estaba con ella. Y mis traicioneras pesquisas dieron un resultado, al final ha sucedido que el 100% de lo que me imaginaba y su todo lujo de detalles ha sido cierto. TODO y tal cual había pasado. 

La conozco muy bien, y ya me estaba oliendo la situación. Ha sido muy fácil atar cabos, pero tal vez ni yo entienda bien el por qué tenía que confirmarlo: no podía seguir viviendo esta ambigüedad destructiva que seguíamos arrastrando hasta ayer mismo y que fomentábamos las dos a partes iguales. La realidad es: yo no lo soporto, y ella no lo aguanta más. Pero si ella me llamaba esposa hasta ayer, ella también es la mía. Yo quiero cambiar las cosas y rectificar errores pasados, y ella transformar la manera destructiva en la que ha vivido y vive las relaciones. Ya sé que me quiere y que está confusa. Ya sabe que la quiero y que estoy herida. ¿Qué más hay que saber? 


El no tener contacto ni conocer lo que hace la una y la otra tiene que poner nuestras mentes en perspectiva; aunque sé por experiencia que para ella va a ser un proceso muy largo, porque está distraída con la novedad de esta otra persona, y puede que le dure meses: tal vez incluso se medio enamore, se encapriche completamente. Habrá que ver si realmente yo tengo tirón o no. Por mi parte, este tiempo simplemente me va a hacer más fuerte (así lo quiero) y me va a enseñar a esperar, y también a pensar en mi futuro y los errores que he(mos) cometido. 


La dinámica de la situación es que cuando ella vuelva a mí lo hará de forma intempestiva, acosada de repente por la prisa y la lucidez del reconocimiento de que debemos estar juntas, dándose cuenta de que me echa de menos terriblemente y que no hay ni ha habido nadie como yo en su vida, a pesar de mis múltiples y sonadas imperfecciones, que ahora están tan en primera línea. Una de las cosas que quiero hacer estos días es intentar acordarme de cuándo esto me ha ocurrido a mí: el cómo volver a enamorarse sin haberlo previsto, y ver de repente a la persona tal cual es; con su luz, su calor, lo especial, lo único, lo que te gusta, y por lo que un día juraste seguirla hasta la eternidad. Es un proceso paulatino que te quita la venda de los ojos. No hay nada igual. A veces se trata únicamente el hecho de reconocer en nuestra pareja a la persona que amamos, sino de habernos dado cuenta de nuestras carencias, nuestros retos, nuestros objetivos. Y en su caso ella tiene que trabajarse mucho algunos aspectos de su vida, conquistar, experimentar, tirar los totems, caminar por el lodo y verse a sí misma tal y como es al otro lado. Hay muchas cosas que no tienen nada que ver conmigo. 


Tengo que confiar al menos en que el visitar el subconsciente con mi escritura me ayude, y no termine de acabar conmigo. Tengo esperanzas. Necesito pasar a la siguiente etapa, a la siguiente transición donde se empiece a ver el final del túnel (aunque todavía falte mucho), ése del que sales cogida de la mano, etc (y colorín colorado ...)



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