miércoles, 13 de febrero de 2013

Cálculos inacabables IV


Y el papel se acaba sin remisión. De ahora en adelante debes confiar en el pulso de la memoria si quieres cercar los charcos, si deseas incendiar la mañana con tus ensoñaciones. De entre tu inseguridad comienza a resurgir la calma desandada. 

Te pertenecen los despertares en blanco y los pensamientos frescos para perseguirlos con lucidez. Tu día comenzará con la ternura y desnudez de tus anhelos. 

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