miércoles, 13 de febrero de 2013

Armed with it


Un timbre sordo y pleno que dura, repica y se estampa. En ese tiempo lo reemplazaría el silencio fácilmente si no se hubiese secado (literalmente) por el calor que hacía. Entretanto la cubierta del barco se entrecortaba, como el vaivén de las vetas trenzadas de su madera blanca. 

No había muchos sitios a los que acudir. La decisión era inminente. 

La luz era sabia y no se desgastaba impacientemente. En el fondo la calma chicha la habían predicho los submarinos. Los peces estaban perdidos y parecía que sus escamas se despegaban como virutas de lágrimas. 

Y la vela se izaba, el ritmo era el justo. La narración de esta historia lamentablemente no tiene final predecible. 

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