jueves, 25 de abril de 2013

Afluentes


Ahora sé que no voy a tener este blog volcado hacia el exterior, porque si lo hago así estaré siempre dependiendo de la kriptonita para salir adelante, y la kriptonita no existe. Lo único que existe es mi trabajo diario, la fe en mí misma, el jornal, el camino, el paso de las estaciones, los días cristalinos que forman parte del mismo río sin necesidad de desembocar en ningún otro. 

Cada frase es un mundo, cada minuto es un mundo. La verdadera compañía consiste en respirar tranquila. Qué difícil es decirlo. No es una lección aprendida. 

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