jueves, 25 de abril de 2013

Salvación


Tengo que escucharme a mí misma ahora, porque si no lo hago yo ¿quién lo hará? He caído en una emboscada, en un vacío, y ahora mismo que me encuentro en el epicentro hablo y hay eco. No he podido movilizarme lo suficiente en estos últimos días y me he respaldado en la retaguardia sin saber exactamente cuánto iba a durar esto. Al principio estimaba que se trataría de un día o dos, pero ahora que noto que se trata de más tiempo tengo miedo a no salir a la superficie con dignidad. 

Hay veces que en esta situación he logrado tomar buenas decisiones y ahora escribiendo esto, aunque me siento dentro de una caja de zapatos, en un cuadrilátero desierto, estoy empezando a respirar. Sé que la solución pasa por estos momentos, por no dejarme llevar, por sacar adelante mis pensamientos, por utilizar las mínimas armas que tengo a mi alcance. Ya he estado aquí antes y no tenía suficiente ayuda; hoy me encuentro menos sola, aunque la situación sea angustiosa. 

Antes no me tenía a mí misma. Es extraño decirlo, pero así es. Antes siempre pensaba en el fondo que tal vez vendría alguien a rescatarme, o que sin esa persona tendría que esforzarme cien veces más. Pero ahora sé que aunque las horas pasen como losas, el aire sea seco como el acero, me encuentro más cerca que nunca de poder utilizar mis recursos para salvarme a mí misma. 

0 Comments: