De vez en cuando me tengo que encontrar a mí misma sola. Ver en estas páginas claramente la inmensidad de lo que me rodea, y al mismo tiempo su pequeñez. He puesto el blog en privado porque veo que necesito sentir en libertad la poca intimidad que me queda y ese aire mínimo. Necesito escuchar mi voz aquí, tal como es, con su silencio y su estruendo. Me están pasando muchas cosas que todo el mundo desconoce y no hablo de ellas con nadie. Hay veces que puedes estar acompañada y sentir la misma soledad, incluso amplificada si lo que sucede es que no te escuchan. Pero ahora voy coleccionando grandes emociones que no comparto con ninguna persona, y me pregunto qué es lo que haces con ellas, adónde van. Es muy extraño, porque no lo sé.
En los últimos cuatro días se ha gestado en mí una sensación de vacío extraña, y estoy intentando entenderla. Sé que no es más que algo pasajero, pero es curioso porque no he sabido muy bien qué hacer con ella. Al principio me he dejado llevar por la inactividad, pero ahora me estoy empezando a preocupar por ello. Veo un paisaje desolado (temporalmente) frente a mí, y estoy agobiada. Sé lo que tengo que hacer ante estos desvelos y es ponerme en movimiento, pero como siempre me encuentro paralizada por esa misma necesidad.


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