viernes, 30 de agosto de 2013

Introvertida


De nuevo en el hospital, en la nueva habitación compartida de mi hermano. La pared de las habitaciones y de los pasillos tiene una cinta azul en la parte inferior que envuelve a la planta entera y te invita a seguirla. Recorres medicina interna en busca de un cuadrilátero y sus puntos cardinales, pero no eres capaz de entender la lógica que domina el diseño del alzado. Por lo tanto, te pierdes, y no te sirve de nada la referencia de la máquina del café porque vuelves a esa pared y no está, y la línea azul se ha convertido en amarilla, y ahora las habitaciones están aisladas y pone "infecciosas", y sales de allí pitando porque ya estás harta de bacilos hospitalarios que te rascan la garganta como buscando palabras que no has dicho o recompensas en forma de fluido que luego te dejan los ojos secos y pegados al levantarte y el estómago hecho polvo.

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