viernes, 4 de octubre de 2013

Momentos

Salgo a la calle para hacer un par de cosas. No me importa mi pelo, que está hecho un desastre; salir de casa es simplemente como moverme a otro lado cualquiera, y no presto atención a que sea en el mundo exterior; tampoco paro a pensar en mi aspecto; y, como hace frío, mi madre me ha sacado rápidamente algo para ponerme antes de que yo desaparezca por la puerta. Es un forro polar de mi padre. Me encanta llevarlo; huele a su colonia, y, por supuesto, me queda grande, con lo que de alguna manera recuerdo su cuerpo, sus espaldas amplias, su porte y personalidad. Por hoy es todo lo que necesito.

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