Es una noche a la que no he podido permitirle asumir toda la coherencia que debiera haber tenido. Tenía miedo del insomnio y he hecho todo lo posible por evitarlo a base de malas decisiones que, como todas las malas decisiones, tenían sus motivos.
Ahora voy a dejarme llevar por el cansancio inducido, un cansancio soleado pero sin pena ni gloria.


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