martes, 30 de junio de 2015

Calendario lunar




Espero que esta mañana tu piel esté menos acalorada y rendida, y hayas podido descansar esta noche, esta misma noche desde la que te escribo y que acaba de empezar para mí y para ti, aunque tú acaso ya hayas soltado los restos de su lastre. 

Hoy la luna (anoche, para ti ahora) se muestra un 94% visible. Quiero recordarte lo que esta noche ha sido para ti ahora que se prende tan reciente en mí. Esta noche está especialmente aparcada, no da de sí lo suficiente, no espera mucho de la humanidad. La gente está demasiado cansada para agradecer su aparición. No le dan la bienvenida, casi le demandaban con urgencia el cuajar y asesinar el sol mortificante, y ahora su llegada es anodina. Normalmente mi cuerpo se oxigena como las plantas por la noche, pero hoy no logro desasirme del peso sobre mis hombros, de la sordera de mi intuición, y tampoco le he dado la bienvenida a esta noche con salvas como otras veces.  Unas cuantas nubes emprenden escaramuzas en la superficie de su cielo, me pregunto cómo se siente la superficie de tu piel, si puede calmarse esta noche o si por el contrario el tatuaje del sol de ayer la mantiene impunemente prisionera. 

En unas horas tal vez el cielo plomizo de tu mañana sugiera lluvia, y puede también que todo encaje en tu día, pero no podría saberlo yo ahora, aunque tú si lo intuyas en este preciso momento en que me lees, pero no en el que yo escribo. Tal vez siga brillando la botella con agua de manantial, eso sí que sería espléndido. 
Hoy me doy cuenta de algo poco probable: estoy hablando de mañana. Cuando escribo por la noche pocas veces lo hago de forma realista: me imagino el día que sobreviene con total libertad.

Me doy cuenta también de que no puedo enviarte este mensaje, estaría traspasando las fronteras de tu confianza, le estaría pidiendo demasiado a la vida, que me dejara agotar el tiempo contigo; y el miedo que me produce arruinar mis posibilidades de estar juntas me induce a parar ahora, a renunciar a ponerme en contacto contigo. Prefiero seguir soñando, es más honesto, y me sirve de gran ayuda. Debo continuar en estre reencuentro conmigo, aunque sea contigo. Tal vez nunca sepas nada de este momento, y eso estará bien también.

Quiero seguirle la pista a mi calendario lunar, aquél en el que sueño contigo, en el que vuelvo a tomarle el pulso a la precisión, a la certeza de la noche, al mensaje que cifra sobre el día que comienza. Algún día tal vez pueda decir que anoche te escribí, sin sentir vergüenza, sin tener que esconderme. Antes de pensar en el que día que me espera debo entender la textura de la noche que me requiere, que me interpela como tantas otras noches. Así podré darte, ofrecerte el néctar de mi personalidad, y no tan sólo bosquejos de aquello que un día aprendí pero que ahora no recuerdo.

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