No sé cómo funcionará escribir sin darle tanto peso específico a las cosas que pienso cuando siento una emoción o reflexiono sobre el pasado y el futuro. Ni siquiera sé qué es lo que estoy pensando en este momento. Me gustaría alcanzar a vislumbrar el trasfondo del telón, el entorno emocional no verbal que tapiza esta alucinación llamada vida.
Lo que sí puedo decir sobre la vida es que es una experiencia intensa, y no se puede desconectar. Sería ideal tener momentos de vida en los que ésta no pese tanto, en la que sea posible sentir las pausas, tranquilidad, armonía. No estoy pidiendo sentir una alegría enorme, tan sólo paz. Momentos en los que no tenga pensar en cómo me siento, o no tenga ninguna opinión o emoción negativa sobre lo que me rodea.
A veces, aunque aparentemente no tenga opinión sobre lo que está sucediendo, la emoción que tengo es de dificultad, de dureza, pesadez. Creo que es así. Quiero identificar todas esas emociones para por lo menos no utilizarlas contra mí, no sentir-me mal. Tiene que ser posible pasarlo mal sin sentir-se mal. No me pasa todo el tiempo, sé más o menos atravesar el desierto sin volcarme del todo sobre la arena, pero la meteorología emocional en ciertos momentos es una sensación desagradable.
Ahora me voy a casa, y voy a ver si (me) siento mal. Si puedo separar lo que siento al caminar hasta casa de mí, de la percepción que tengo sobre mí como persona, de la apreciación que tengo sobre mí. Esa idea que es un circuito neuronal diseñado tras millones de perfeccionamientos de secuencias de ADN. Tengo que analizar hasta qué punto la sensación negativa de andar por la calle sin que me apetezca va a estar relacionada con la percepción que tengo sobre mi propia persona. Porque no tendrían que estar aunadas. Son dos cosas diferentes.
Lo que sí puedo decir sobre la vida es que es una experiencia intensa, y no se puede desconectar. Sería ideal tener momentos de vida en los que ésta no pese tanto, en la que sea posible sentir las pausas, tranquilidad, armonía. No estoy pidiendo sentir una alegría enorme, tan sólo paz. Momentos en los que no tenga pensar en cómo me siento, o no tenga ninguna opinión o emoción negativa sobre lo que me rodea.
A veces, aunque aparentemente no tenga opinión sobre lo que está sucediendo, la emoción que tengo es de dificultad, de dureza, pesadez. Creo que es así. Quiero identificar todas esas emociones para por lo menos no utilizarlas contra mí, no sentir-me mal. Tiene que ser posible pasarlo mal sin sentir-se mal. No me pasa todo el tiempo, sé más o menos atravesar el desierto sin volcarme del todo sobre la arena, pero la meteorología emocional en ciertos momentos es una sensación desagradable.
Ahora me voy a casa, y voy a ver si (me) siento mal. Si puedo separar lo que siento al caminar hasta casa de mí, de la percepción que tengo sobre mí como persona, de la apreciación que tengo sobre mí. Esa idea que es un circuito neuronal diseñado tras millones de perfeccionamientos de secuencias de ADN. Tengo que analizar hasta qué punto la sensación negativa de andar por la calle sin que me apetezca va a estar relacionada con la percepción que tengo sobre mi propia persona. Porque no tendrían que estar aunadas. Son dos cosas diferentes.

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