martes, 10 de diciembre de 2019

I know when time stops

Estoy cansada y creo que me podría dormir. Pero es que me he pasado desde el viernes trabajando sin parar en las cosas de mi hermana y los peques. No he parado. Y hoy concretamente empecé a las 11 y terminé a las 19:30, sin parar. Así que esta sensación de falta de resuello tiene su razón de ser. De hecho, cuando salí a la calle a buscar a mi sobrinita a la parada de autobús fui corriendo, y al volver noté algo así como una bajada de azúcar. Luego he visto que tengo ojeras. Me pregunto si tendré el mismo nivel de actividad cuando me ponga a hacer mis cosas al volver a casa. Ésa es siempre mi pregunta. Y además tengo que trabajar en mi brazo, hacer la rehabilitación, comenzar a leer sobre educación y mirar a qué me voy a dedicar. Aparte, quiero leer a Janet Flanner y a las modernistas para continuar escribiendo y leyendo literatura. 

Estoy más tranquila. Lo que no sé es si debo seguir con los 30mg de Cymbalta o subir a 60mg. No sé si mi cuerpo se va a acostumbrar a los 30mg y volver a las andadas ... 

Mañana es el cumpleaños de I., pero voy a decidir no pensar en ello. Ella no me ha contactado desde septiembre, así que sería insensato desearle un feliz día cuando ella no se ha molestado en responderme. Como dice Gloria, ha pasado página, y supongo que está intentando rehacerse sin mí. Pero he de tener en cuenta los síntomas de la melancolía cuando vuelva a casa, porque este fin de año va a ser bastante potente, y por ahora lo estamos llevando muy bien dentro de la familia. En los últimos días no he echado de menos a I., aunque sí he pensado en ella un par de veces. He intentado ser una persona de apoyo para mi hermana y mis sobris haciendo exactamente lo que pienso que cualquiera debería hacer en una relación íntima: escuchar y hacer. 

I know when time stops. Sé lo que se siente cuando el tiempo pasa sin actividad, cuando se pierde en la oscuridad. No quiero que eso vuelva a pasar. 



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