miércoles, 11 de diciembre de 2019

Verte

Hoy es pronto por la mañana y G. y los peques están durmiendo todavía. En media hora se levantará L. y espero ver su carita somnolienta vadearse por el espacio entremezclando niñez y preadolescencia de la misma manera que su despertar y ensoñación comparten todavía un lugar común.

Intento hacerles ver a cada momento que les quiero y me preocupo por su bienestar, por lo que les gusta hacer, por lo que desean, y les pongo medios para facilitarles el aprendizaje. Pero no siempre parece que te vean, que lo aprecien, que se den cuenta. Es como actuar por omisión, porque si no lo haces su subconsciente, su ser temprano sufriría a la larga, y en el futuro serían menos felices. ¿Se acordarán de mí o simplemente repetirán mis gestos de generosidad de manera automática, sin pensar, en su vida diaria? Esto espero. Así se recicla el amor, aunque no se vislumbre. 

0 Comments: