Esta semana he decidido centrarme más en mí y hacer sonar la alarma en mi cabeza cada vez que se me olvidaba hacer cosas para mí. Así que, en el desayuno, cuando pensaba en darle de comer a Manuel me decía a mí misma, "por lo menos pon el agua de la tetera a calentar para hacerte un té", y de esa manera he conseguido ponerme en el lugar que me corresponde en la cola de mis obligaciones diarias.
Ha funcionado el trabajar en mis cosas y darme cuenta de que no puedo dedicarme a ayudar a todo el mundo y dispersarme continuamente.
E incluso he avanzado con el tutorial. En pocos días acabo, y me pongo a trabajar a lo bestia, que es lo que necesito.
También he estado pensando en qué pasaría si simplemente me callara alguna vez, y he descubierto que es interesante.

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