Septiembre,
Pensé que iba a poder prepararme para nosotras, para el Todo, pero cuando algo se desmonta y ves que lo pierdes, y sus tripas se han lanzado a tu cara para desgarrarte la carne, a veces la única solución que sale del aullido, para no enloquecer, para no sentir el escozor insoportable, es destruirlo con tus propias manos.
La frontera entre la locura, el desvarío, y la cordura, es fina como una serpentina metálica. Una vez que la traspasas, te magnetiza con una atracción invisible que tardas en vislumbrar hasta que examinas tus acciones con pavor. La locura te ha asimilado, la has imitado como un holograma emula a su original. El mundo se te aleja y no te perdona. Pasas a formar parte de la casta intocable hasta que al fin, tal vez, escuchas una voz amable que te tiende la mano y te invita a seguirla para salir del Hades.
Los añicos me han cortado las manos y me han desangrado.
Mientras tanto, seguiré amándote entre las tinieblas, porque me das suficiente luz para ver el camino a seguir por las brasas calcinadas.
Mientras tanto, seguiré amándote entre las tinieblas, porque me das suficiente luz para ver el camino a seguir por las brasas calcinadas.
Abril


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