domingo, 5 de agosto de 2012

Locura de amor



¿Es posible enloquecer por amor? ¿O se trata simplemente de la alimaña de la posesión, los celos, lo deforme, el desengaño, el desamor, la monstruosidad?  ¿La obsesión compulsiva y hedionda? 


¿En qué me he convertido? ¿Quién soy yo?


Parece romántico, pero no lo es. Es increíblemente tóxico y dañino para mí y para ella. No sé si ya estoy inoculada por la mortecina rabia y el dolor desarticulado; en ese caso tengo que desintoxicarme antes de que las larvas se alimenten de la aorta y ejecuten las sístoles de un disparo inevitable.


¿Por qué no me invade el desengaño y me permite salir adelante sin ella? Ya lo he hecho otras veces en el pasado con otras personas. Pero entonces no me sentí impotente, tomé la iniciativa: huí a otro país para alejarme de ella, o fui a vivir al suyo para conquistarla de nuevo. Y en ambas ocasiones logré sobrevivir. Ahora me siento vacía, inane, impotente, incapaz de luchar contra esto, de ganarle la batalla a la enajenación, al abandono. Ya he me he dejado llevar por la compulsividad destructiva y he quemado mis naves. No hay escapatoria posible. 


¿Dónde está mi libertad? ¿Mi luchada independencia? ¿Dónde está mi ética? ¿Los principios en los que me asiento y por los que me rijo? ¿Mi sentido común? ¿Mi respeto hacia Septiembre? ¿Mi pacifismo? ¿Mi alma libre? ¿Mi capacidad de comprensión? ¿Mi inteligencia? ¿Mi vive y deja vivir? ¿Se ha esfumado todo? ¿Soy una farsa? ¿Me habré desmoronado? ¿Huirán de mí?


Tengo miedo. Ya no se trata solo de perderte, sino de perderme. 











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