¿Es posible enloquecer por amor? ¿O se trata simplemente de la alimaña de la posesión, los celos, lo deforme, el desengaño, el desamor, la monstruosidad? ¿La obsesión compulsiva y hedionda?
¿En qué me he convertido? ¿Quién soy yo?
Parece romántico, pero no lo es. Es increíblemente tóxico y dañino para mí y para ella. No sé si ya estoy inoculada por la mortecina rabia y el dolor desarticulado; en ese caso tengo que desintoxicarme antes de que las larvas se alimenten de la aorta y ejecuten las sístoles de un disparo inevitable.
¿Por qué no me invade el desengaño y me permite salir adelante sin ella? Ya lo he hecho otras veces en el pasado con otras personas. Pero entonces no me sentí impotente, tomé la iniciativa: huí a otro país para alejarme de ella, o fui a vivir al suyo para conquistarla de nuevo. Y en ambas ocasiones logré sobrevivir. Ahora me siento vacía, inane, impotente, incapaz de luchar contra esto, de ganarle la batalla a la enajenación, al abandono. Ya he me he dejado llevar por la compulsividad destructiva y he quemado mis naves. No hay escapatoria posible.
¿Dónde está mi libertad? ¿Mi luchada independencia? ¿Dónde está mi ética? ¿Los principios en los que me asiento y por los que me rijo? ¿Mi sentido común? ¿Mi respeto hacia Septiembre? ¿Mi pacifismo? ¿Mi alma libre? ¿Mi capacidad de comprensión? ¿Mi inteligencia? ¿Mi vive y deja vivir? ¿Se ha esfumado todo? ¿Soy una farsa? ¿Me habré desmoronado? ¿Huirán de mí?
Tengo miedo. Ya no se trata solo de perderte, sino de perderme.



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