Tenemos motivos para pensar que mi padre podría morir en cualquier momento. Esto siempre ha sido así, pero desde el viernes no puede tragar la comida, se duerme constantemente, sus movimientos son muy difíciles y mi madre dice que tiene arritmia. Aún así ha estado cariñoso en ciertos momentos, atento también, pero cada día pasa más horas ausente. Ayer tuvimos que sacarle toda la comida de la boca porque no la había tragado y no queríamos que se atragantara y pudiera ahogarse.
Esta noche mi madre no ha podido dormir. Pensaba que mi padre se moría. Esta semana y hasta que haya mejoría voy a dormir en su casa. No quiero que pase nada y que mi madre esté sola.
Me estoy preparando para lo peor, aunque eso nunca es posible. Si mi padre no traga habrá que ponerle una sonda en el estómago, y eso lo estábamos temiendo, porque es un camino que le hará tener cada vez menor movilidad en la boca, en la cara tal vez, y le podría precipitar a ciertos rasgos de un estado vegetativo.
Sus constantes vitales están todavía manteniéndole, aunque todo está desestructurándose muy rápidamente, y su organismo se descompensa, el cerebro acusa un mayor retroceso, y su cuerpo sufre. No sé qué va a pasar.
Tengo que ser fuerte, porque sólo el pensar que pudiera morirse ya me pone en un estado de alerta angustiosa, y no quiero deprimirme, porque mi madre no tendría ayuda. Voy a llamar a mi hermana. Hoy hemos hablado y tenía la voz temblorosa.
Acaba de llamar mi madre: a mi padre se lo llevan en una ambulancia. Voy corriendo.


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