domingo, 23 de septiembre de 2012

Querer vivir


Tengo la impresión de que vivo una existencia en la que todas las heridas, las renuncias están cubiertas por parches remendados mejor o peor. Pero estoy muy lejos de sentirme unificada, reunida. Más bien me siento traspapelada, con el pelaje sucio como una gata agreste despeluchada. Creo que cuando el mundo te ignora y te lanza sombras, truenos y relámpagos, debería ser posible tener un lugar, un refugio, dentro o fuera de ti, a donde acudir y estar a salvo; no importa lo pequeño que sea, o si está húmedo y oscuro: lo importante es que en él te sientas realmente segura, y puedas esperar a que escampe. 

Pero cuando tu mente te falla y no puedes dominarla es muy difícil recoger sus añicos y recomponerlos. Me gustaría pensar que tengo la disposición de hacerlo, pero de repente he perdido la frágil seguridad que tenía en mí misma, y estoy haciendo lo posible por sobrevivir sin darme por vencida. 

Hace una semana mi padre se puso muy enfermo, por segunda vez en este mes. Ha estado de nuevo en peligro de muerte. Cuando le vi en el hospital el viernes me apretó las manos con las suyas, y a mí me invadió la emoción. Intentaba hablar, levantarse, y al final me dedicó una de sus mejores sonrisas. Su cabeza está dinamitada, su corazón también; ahora sus pulmones están plagados por la neumonía. Pero quería vivir, quería seguir estando, quería participar, que le vieras, que le quisieras, querernos a nosotros con su sonrisa, con su atención. 

Debería aprender de él. Hay que querer vivir, eso es lo importante. Aunque no puedas respirar, como él, hay que llenarse el pecho de aire fresco y respirar, hacer lo posible por respirar. 

2 Comments:

Nano said...

No se puede secar la ropa con agua. No se puede cavar un hoyo con un puñado de arena.

No se pueden arreglar penas con penas, ni salir de la tristeza con pensamientos tristes.

¡Respira a pleno pulmón, que te lo mereces de sobra!

Un besote.

Ssplash said...

¡Gracias bonito! Me acordaré de esto como de tantas otras cosas que me has dicho. Sigo intentando ponerlas en práctica.

No sé lo que pasa dentro de esta cabeza mía, que, como tú dices, quiere estar en ese rincón. Es que la única manera que he tenido siempre de salir adelante ha sido conocer al enemigo, pero tienes razón de que hay que salir de ahí y ver el otro lado, las posibilidades invisibles, la parte buena que no reluce tanto ni hace tanto ruido como lo otro :-)

Te prometo respirar. Ahora mismo lo estoy haciendo.

Besoss