sábado, 3 de noviembre de 2012

Murió en mis brazos


Murió cuatro veces ... en mis brazos. Nunca lo olvidaré. Nunca me olvidará ...

2 Comments:

Anónimo said...

Cuando muere un ser que amamos profundamente sentimos un dolor que nos traspasa el alma y nuestro corazón se rompe en incontables pedacitos de frustración al perder para siempre a la persona tan especial que acariciaba nuestro ser con la mirada…
Ayer te comentaba que no hay palabras que puedan consolarte….
Aunque ya no puedas ver a la persona, ni sentir su aroma, ni escuchar su voz, ni mirarle a los ojos, ni abrazarle físicamente, siempre podremos cerrar nuestros ojos para recordarle, para decirle desde nuestro corazón que le echamos de menos, que le amamos y que nos abrace…
Hay algo que ni siquiera la muerte rompe….
Un abrazo.

Cáceres.

Ssplash said...

Cáceres,

Muchas gracias por tu calor y por pasarte por aquí :-)

Mi vida sin mi padre no ha hecho más que empezar, y sus gestos, su carácter, su mirada, como tú dices, son cada vez más fuertes.

Y el amor es más fuerte que la muerte ... En realidad, no hay muerte, hay amor

Besoss